escribí.

Acá lo tienen: mi proyecto –aún en su infancia– en mi queridísima lengua materna.

A esta parte del blog le falta mucha atención, dedicación y amor, pero de a poquito lo iré armando.  Mientras tanto, les dejo acá los dos posts con los que arranqué escribí. en el 2014, y cruzo los dedos para pronto poder compartir contenido nuevo.

 

Menos preguntas y más vida

24 ENERO, 2014

Qué difícil se me hace a veces sentarme a escribir. De tanto desearlo, termino huyendo de mis propias palabras. Darles vida, ayudarlas a respirar y a tomar su debida forma me deja helada. ¿Por qué?

Porque una vez escritas, ya no hay vuelta atrás.

Cada tanto me pregunto qué es lo que me lleva a poner tinta en papel. Es algo hermoso, sí, pero ¿cuál es el sentido? ¿De qué sirve? ¿Para qué?

Infinitas preguntas y por ahora sólo una respuesta: ¿qué importa? – Respuesta que me calla, simpática pero firme, como con autoridad.

Muchos quisieran dejar un legado. Yo, no tanto. Ni me preocupa tampoco que me recuerden –aunque mi ego me lo discuta incesantemente–, sino simplemente que mis palabras sirvan de algo, para algo… Que inspiren. Nada más, nada menos.

¿Es demasiado? – Terca, ¡otra pregunta! Y vendrán más, lo sé… No cesarán nunca.

Mientras tanto, reflexiono acerca de las muy variadas formas en las que elegimos vivir, de los diferentes tipos de personajes que desfilan –protagónicos– por mi vida, de las mil millones de maneras de amar, porque sí: existe un amor particular para cada persona en mi mundo.

Para unos, amor platónico. Para otros, amistoso. Para otros tantos, un amor de hermanos, y así. Pero hago pausa en aquellos a los que amo, inexplicablemente, como si cada uno formara parte de mi alma; como si se hubieran apoderado de un pedacito sin pedirme permiso y sin intención alguna de devolvérmelos.

Voy con parches coloridos y hermosos, tejidos sin diseño previo en mente, amando a cada uno con una intensidad única e inigualable  que varía de acuerdo al impacto que hayan causado en mí.

¿Lo sabrán? ¿Lo sentirán?

Me encantaría poder transmitírselo a todos, como parte de esa inspiración que dejaría si pudiera elegir mi legado, si me importara lo que dice mi ego, si supiera las respuestas a todas las preguntas de mi corazón.

Mi corazón.

Mi dulce, alegre, frágil corazón, que late con fuerza y se emociona con lo más simple de nuestra existencia. ¡Si sólo te prestara más atención! ¿Qué versos me susurrarías? ¿Qué les dirías a los tantos personajes protagónicos de mi mundo, que vienen y se van y se llevan partes de mí, de nosotros? ¿A dónde nos llevan? ¿Nuestro amor florecerá en ellos?

¿Seremos dignos de tanto?

Mi corazón suspira y sonríe, sabio. Me callo.

Menos preguntas y más vida, amor.

 

Quiero amor

2 ENERO, 2014

No todos tienen la suerte de pasar Navidad y Año Nuevo en Puerto Rico, lo sé, pero ya que estoy acá decidí que la mejor manera de darle una digna bienvenida al 2014 era esperar el amanecer desde la playa. Por qué no, ¿no?

Y así nos sentamos con mi hermana frente al mar y nos dejamos hipnotizar por las olas y mojar por la lluvia. Un excelente momento de paz y tranquilidad, que en pocos días voy a perder al volver a la locura y el frío de Nueva York, para pensar en mis objetivos de los próximos 12 meses.

Será “cliché”, como dicen los yanquis, pero aún así me gusta hacer una lista de lo que quiero lograr. Me emocionan los nuevos comienzos, el idealismo de las posibilidades infinitas que existen de crear un futuro a nuestro gusto y cadencia.

En este nuevo año, además de retomar mis clases de portugués y mi guitarra, y de encontrar alguna manera de viajar a Brasil para el mundial sin declararme en bancarrota, quisiera continuar haciendo un esfuerzo serio por vivir y disfrutar cada momento traiga lo que traiga, y aprender a elegir la felicidad en mi corazón sin importar las circunstancias o incluso las consecuencias.

Quisiera finalmente vencer mi vagancia y no dejar pasar más de una semana sin contestar mails de seres queridos, en vez de cuatro o cinco meses (sí, sí, soy de terror). Quiero volver a Buenos Aires, aunque sea de vacaciones, y reírme hasta llorar con mis amigas y mis primos que no veo hace dos años y comerme un buen asado.

Me gustaría seguir yendo al gimnasio y llevando una vida saludable para así desafiar silenciosamente a cada persona obesa que se me cruza al caminar por la gran manzana. Necesito terminar de leer los 23 libros que me esperan ahí, bien gracias, en mi biblioteca. Y cueste lo que cueste, quiero mantener viva la pequeña llama de mi blog en inglés y la que inevitablemente enciendo con este primer post en castellano.

Pero más que nada, y aunque no dependa del todo de mí, quiero encontrar amor, ese amor que hace que uno pierda el sueño y no se sienta nunca cansado, sino eternamente en las nubes.

Sé que tengo que tener paciencia y abrirme a cada oportunidad y bendición, y estas han sido muchísimas, lo cual agradezco. Sé que hay que darle tiempo al tiempo y seguir creyendo con buen humor y un corazón grande, pero a estas alturas me siento lista.

Lo quiero todo y nada menos.

Seré exigente, pero ¿no deberíamos serlo siempre con nuestras vidas? Si solo tengo una oportunidad para vivir no quiero que me sorprenda el arrepentimiento cuando me toque rendir cuentas.

Los dejo con esta idea en mente y les deseo a todos un excelente comienzo del 2014, estén en la playa o no, sepan lo que quieran para este nuevo año o no. Hay momentos adecuados para dejar fluir y otros para actuar. Fíjense en cual caen ustedes y disfrutenlo.

A mí me toca actuar. Y así, sin más, queda inaugurado mi blog en castellano. Que sea lo que tenga que ser.

¡Salud!